La Casa

Sobre La Casa

La casa de Miguel Embid, os invita a conocer la comarca de Tarazona y el Moncayo y como ya sabéis, llevamos mucho tiempo haciéndolo. Ahora en la nueva andadura como La Alcoba de Bécquervamos a seguir en el empeño de facilitar al visitante la curiosidad de conocer, respirar, sentir y ver todo lo que aquí existe. Intentaremos guiarte para cuando llegue el momento de partir a tus obligaciones cotidianas, tengas la necesidad de volver a sentir otra vez,  lo que ya conociste aquí.

La Casa rural, tiene dos plantas; en la primera planta, viven los propietarios y la segunda está dedicada al turismo rural. La vivienda consta de cuatro dormitorios, de los cuales, dos de ellos tienen baño en la propia habitación. Además está situada estratégicamente para visitar las inmediaciones de la comarca.

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Nuestra pequeña historia

Mi nombre es Alejandra Ledesma y regento la Casa Rural “La Alcoba de Bécquer”. Vengo haciéndolo desde hace mucho tiempo, en concreto desde que compramos esta casa en el año 1965, aunque antes no tenía este nombre; simplemente, alquilaba habitaciones en los meses de verano, a las familias que así lo decidían; también, a los obreros y trabajadores que venían a la zona: a poner postes de la luz, a restaurar el monasterio, a hacer la carretera de Moncayo… incluso les hacía la comida; ya que, no había restaurantes donde ir a comer.

Más tarde nos catalogaron, como casa de turismo rural “Miguel Embid”, siendo nuestra casa, una de las primeras de Aragón.

Hemos ido evolucionando con el tiempo, para poder hacer de La casa, un espacio más acogedor y diferente para nuestros huéspedes. Toda esta actividad, era un plus, que la mujer rural aportaba a la economía familiar agraria y entre la crianza de los hijos y el duro trabajo del campo; esta actividad la desarrollaba con alegría e ilusión.

Ahora desde “La Alcoba de Bécquer” y con la misma ilusión que en antaño, seguimos dando alojamiento e intentando ayudaros, para que vuestra estancia aquí sea de vuestro agrado.

Solamente me queda por decir, desde este rincón de Aragón, remanso de paz y de salud ¡Gracias por todo lo que nos habéis dado! y a ti, espero verte por “La Alcoba de Bécquer”

¡Hasta pronto!

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