El pasado 24 de mayo, durante la Jornada del Día de la Comarca de Tarazona y el Moncayo en Vierlas, vivimos un momento que quedará grabado para siempre en la historia de nuestra familia y de La Alcoba de Bécquer: el reconocimiento a Alejandra, nuestra madre y abuela, como la primera mujer en abrir una casa rural en la comarca.
Este homenaje no fue solo un acto institucional, sino un abrazo colectivo a su visión, su esfuerzo y su amor por la tierra que hoy sigue latiendo en cada rincón de nuestra casa. En este artículo, queremos compartir con vosotros la emoción de ese día, el legado de Alejandra y por qué la Comarca de Tarazona y el Moncayo es un territorio único que vale la pena descubrir.
En los años 80, cuando el turismo rural en Aragón era aún una idea incipiente y en la comarca del Moncayo prácticamente inexistente, Alejandra vio algo que otros no veían: el potencial de estas tierras para acoger trabajadores temporales que venían a cumplir jornadas por esta zona y viajeros en busca de autenticidad.
Con determinación —y sin manuales ni referentes—, transformó una casa en el primer alojamiento rural de la zona, conservando su esencia arquitectónica pero añadiendo ese calor que hoy define La Alcoba de Bécquer.
El acto en Vierlas fue un reconocimiento a todos esos años de trabajo silencioso: las noches durmiendo poco para poder atender a todos, los inviernos junto a la chimenea esperando huéspedes, las sonrisas regaladas a quienes llegaban cansados del camino.
Miguel (su hijo y actual propietario), junto a su madre, su hija y su hermana, estuvo presente para celebrar este momento: «Fue como ver cerrarse un círculo. Ella lo empezó todo, y hoy nuestra familia sigue aquí, cuidando de su legado».
Este homenaje no hubiera sido posible sin el tejido humano y natural que define a esta comarca. Alejandra no solo abrió una casa rural; lo hizo en un lugar donde la historia, la cultura y la naturaleza se entrelazan de forma mágica.
El Parque Natural del Moncayo: Con sus senderos entre hayedos y sus cielos cambiantes, es el corazón verde de la comarca. Alejandra siempre dice que «el Moncayo cura el alma», y por eso muchas de nuestras rutas recomendadas empiezan aquí.
Los pueblos con alma: Vera de Moncayo, Tarazona, Trasmoz, Grisel, Lituénigo… Cada uno guarda secretos como plazas medievales, fuentes naturales y tradiciones que perduran.
El Monasterio de Veruela: Un símbolo del romanticismo que inspiró a Bécquer (¡como nuestra casa!).
La Ruta de la Garnacha: Un proyecto que rescata el vino hecho con la uva garnacha tradicional y las bodegas centenarias y del que hoy formamos parte activa.
La comarca ha evolucionado, pero mantiene su esencia: aquí no hay masificaciones, sino encuentros. Es un destino para quienes buscan:
Conexión con la tierra: Mercados de productores, talleres artesanos y fiestas como La Feria de los oficios Pérdidos o la Fiesta de Santa Brígida patrona de nuestro pueblo Vera de Moncayo.
Slow travel: Despertar con el canto de los pájaros, leer bajo un olivo o perderse por callejuelas empedradas.
Alejandra nos enseñó que el turismo rural no es solo alojamiento, sino crear hogares temporales para otros. Hoy, en La Alcoba de Bécquer, seguimos sus pasos:
Preservando lo auténtico: Las recetas que ella cocinaba, los muebles que eligió, las historias que contaba a los huéspedes.
Innovando con respeto: Con energías renovables y colaboraciones con proyectos como la Ruta de la Garnacha.
Este homenaje a Alejandra fue, en realidad, un homenaje a todas las mujeres rurales que han abierto caminos. Y también una invitación: a conocer la Comarca de Tarazona y el Moncayo desde la mirada de quien la ama.
Os dejamos con este Tour Virtual de nuestra Comarca: Tour Virtual
¿Te gustaría dormir entre las paredes que ella soñó? Reserva tu estancia y descubre por qué este rincón de Aragón enamora.